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CONDES VAMPIRO (Kike-lance) vs. ALTOS ELFOS (nomsai) (1500 puntos, IV quedada de Guttburgo. Por nomsai)
HECHIZOS Por mi parte, Inith, que en esta partida usaría la Alta Magia obtuvo el escudo de Saphery y el anulación de Vaul, además de conocer la Disipación de magia. Imlamad, mi hechicero de fuego, obtendría por su parte la bola de fuego, la explosión ardiente y el muro de fuego. Realmente, una de las mejores combinaciones posibles dentro de la magia Aqshy. A esto había que unirle la posesión del Anillo de la Ira por parte del mago. Inicialmente, la idea era emplear los proyectiles mágicos que tuviera centrándome en lo etéreo primeramente, así como el disipación de magia al final de todas las fases, y el otro hechizo a lanzar en cada fase según fuese viendo. El problema es que tanto el anulación como el muro de fuego son hechizos con un muy alto valor de lanzamiento, que los convertía casi en inabarcables para mi fase de magia. Mi filosofía siempre ha sido "mejor lanzar algo peor, que no lanzar nada", y a 12+ las probabilidades de lanzamiento con 3 dados no son demasiado fiables. Pocas batallas hago lo contrario. Por parte de Kike, todos sus magos conocían evidentemente la invocaciín de Nehek. El vampiro incluido en la unidad de esqueletos conocía la danza macabra den Van Hel y la maldición de los años, mientras que la vampiresa conocía el levantar a los muertos y la mirada de Nagash. (Nota: No necesariamente fue así, pero más o menos cuadra. De todas maneras, a efectos de la partida tampoco tendrá demasiada importancia si hay algún error) Con ochos dados de energía, y con vampiros con las habilidades de "Señor de los no muertos" y "llamar a los necrófagos" (+1 al lanzar el hechizo a unidad de esqueletos y necrófagos, respectivamente, además de poder ampliarla por encima de su número inicial) la táctica de la fase de magia era revivir todo lo necesario en las unidades, y, si sobraban dados una vez el número de miniaturas fuera apropiado (ya que se puede lanzar el mismo hechizo una y otra vez), usarlos para lanzar algún hechizo adicional.
COMENTARIOS PREVIOS Yo fui quien ganó la tirada para empezar, pese a no contar con el +1 (curiosamente, ambos tenemos el mismo número de unidades) Inicialmente, llevaba la intención de conocer las reglas de los nuevos Condes Vampiros a secas. Pero al final, desembocó en una partida muy interesante, en especial los últimos turnos. Las fotos que hay puestas en el informe son en el caso de los Altos Elfos, excepto el turno 1, la situación final del turno anterior; y en el caso de los Condes Vampiro la situación de la partida al final de cada turno, así como al concluir la batalla
TURNO 1: ALTOS ELFOS Todo mi ejército avanzó hacia delante. Una de las águilas se ocultó tras las ruinas, a la espera de poder ser útil contra esas infanterías del centro, mientras la otra se fue hasta el otro extremo del campo de batalla, donde los espectros podían ser peligrosos a la carga si ella no se interponía. Tanto Maestros de la Espada de Hoeth, como Príncipes Dragón en mayor medida, se encararon hacia el centro del campo. Los carros por su parte iban juntos en esta partida porque es como mayores destrozos podían causar a los no muertos: en cargas conjuntas ambos. O apoyando algo, y asegurándome así una mayor fiabilidad contra el miedo: alguno llegaría. En mi fase de magia, ante la imposibilidad de ver a los espectros etéreos ocultos tras el bosque, me centré en debilitar a la unidad de necrófagos (que establecí como objetivo prioritario a eliminar, junto al vampiro que en ella iba) y a los lobos. El resultado fue que tres lobos cayeron, así como unos pocos necrófagos. Además, el hechizo disipación de magia no fue dispersado al ser la tirada obtenida insuficiente, con lo que la primera fase de magia enemiga había sido gravemente mermada. Los disparos de Polloman no lograron nada, así que aquí acabó mi primer turno.
TURNO1: CONDES VAMPIRO Kike también avnazó con el grueso de su ejército hacia delante, aunque tampoco muy rápidamente. En mi flanco izquierdo, los espectros cruzaron el bosque conocedores de que nada que no fuese magia o el arco de Ellyrion podría herirles. Por otro lado, en el flanco opuesto, los zombies por un lado y los lobos espectrales supervivientes por otro, avanzaron para tratar de frenar el paso a la unidad de Príncipes que por allí iba. Los caballeros negros permanecieron en la retaguardia, al acecho. Durante su fase de magia, intentó revivir un puñado de necrófagos, cosa que evité con mi dispersión; así como a algún esqueleto más para la unidad, añadiendo unos pocos componentes adicionales. Dispersé el hechizo del carro de cadáveres, así como un viento de muerte y Kike aprovechó para lanzar con el libro de Arkhan la danza macabra sobre los zombies, que quizás pudieran cargar a mis Príncipes Dragón. Tras mucho meditar, decidí que el pergamino prefería gastarlo en fases de magia y en situaciones más comprometidas que esta, y Kike avanzó a esas cosas nauseabundas, sin querer (ni poder, creo) llegar a entrar en combate. Afortunadamente, el libro se agotó a las primeras de cambio y no me volvería a dar más quebraderos de cabeza a lo largo de la partida. (Mi criterio de dispersión fue evitar que la unidad de necrófagos, mi objetivo, aumentase su número, dejando pasar el resto de invocaciones por regla general; y evitando portahechizos y hechizos ofensivos en la medida de lo posible)
TURNO 2: ALTOS ELFOS Declaré carga con los Príncipes Dragón del flanco derecho contra los Lobos Espectrales, con la esperanza de no tenerlo bloqueados en ese flanco durante toda la partida, e incluso perderlos con los Caballeros Negros rondando por ahí. Muchas veces contra Condes me había ocurrido ya de trabarme contra infanterías gordas y estúpidas por el frente y perder toda la partida luchando contra ella (aunque sí es cierto que en séptima todavía no), y esta vez no iba a permitir que sucediese lo mismo. Por otro lado, y para mi sorpresa, tuve que efectuar tres chequeos de terror debido a los espectros (¡yo entendí que causaban miedo, no sé por qué!) y aunque el áquila y los Maestros lo superaron, los Príncipes Dragón con estandarte no, y debido a que los había encarado con demasiado ángulo el turno anterior, salieron del escenario. Éste fue quizá el error más reseñable de la partida: con un menor ángulo de encaramiento, hubiera conseguido lo mismo que quería, que vieran parcialmente el centro, pero además me aseguraba de que no salieran por tarror, ni aunque luego les cargasen. En la fase de movimiento, el resto de mi frente avanzó, y tanto los lanceros como los Maestros de la Espada torcieron levemente para incluir en su ángulo de visión a los espectros. Por si acaso no conseguía acabar con ellos en la fase de magia, mi Noble en águila gigante se dirigió hacia ese flanco para soltar los tres tiros del arco de Ellyrion. Era primordial lograr que desaparecieran. Pese a todo, quería evitar que el resto del ejército vampiro avanzase muy rápido hacia mí (o, si lo hacía, que fuera con peligro), así que planté a las dos águilas gigantes delante de las unidades de necrófagos y guardia de los túmulos, forzándoles a maniobrar si avanzaban y si cargaban para destruirlas quedando su flanco a merced de mis tropas. La fase de magia, tal y como estaba dicho, me centré por completo en debilitar a los espectros. Con los primeros hechizos logré acabar con uno y dejar al otro a una herida. Con cinco dados de energía restantes, se me planteó la disyuntiva: lanzar con tres el disipación de magia y dos la explosión ardiente, opción que priorizaba defenderme de su magia; o bien al revés. Al final opté por la segunda, porque con el pergamino del que aún disponía me sentía capaz de aguantar al menos un turno de magia nigromántica a plena potencia. Todo salió bien, y aunque el disipación de magia fue dispersado, todos los espectros murieron y no fueron necesarios los disparos de Polloman. En cuanto al combate, los Príncipes mataron a los lobos y arrasaron, para quedar lejos de cargas por la retaguardia.
TURNO 2: CONDES VAMPIRO Viendo con claridad la posibilidad de eliminar a la segunda unidad de Príncipes Dragón, la unidad de esqueletos com vampiro declaró una carga por el falnco a estos últimos. Tras pensarlo con detenimiento, los Príncipes huyeron, provocando a su paso el pánico en uno de los carros, que también puso tierra de por medio. Viendo que los Altos Elfos no contaban con flancos demasiado definidos (bueno, más bien de ningún tipo), los zombies y Caballeros Negros que formaban el flanco izquierdo de los no muertos quedaron orientados hacia el centro del campo de batalla, dipuestos a flanquear los posibles ataques a sus infanterías. Afortunadamente, las águilas estorbaron y mucho el avance de las dos principales unidades de infantería de los Condes, lo que hizo que el centro avanzase muy lentamente. Eso me daba tiempo. La fase de magia se inició con sucesivos intentos, ahora que estaban libres del disipación de magia, de lanzar la Invocación de Nehek sobre los necrófagos. La mala fortuna hizo que, a 3+, obtuviese primero un 1, luego un 2, y finalmente un 6, que fue dispersado. Otro hechizo más fue intentado, pero gasté mi pergamino de dispersión. El carro de cadáveres también fue bloqueado, u los zombies vieron aumentado su número en cinco miniaturas. La fase de magia no fue muy terrible, para lo que podía haber sido De todas maneras, todo estaba tomando el típico cariz que toman las partidas contra no muertos: Demasiadas unidades en el centro, frente a sus poderosos y demasiado próximos, así que fáciles de cubrir entre sí, bloques de infantería. Y ése cariz suele favorecer a los no-muertos, así que la partida ya la veía bastante difícil. Y sólo estábamos en el turno 2.
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