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LA TORRE DEL CONOCIMIENTO
Bienvenido, oh joven aprendiz. Intuyo que has llegado hasta aquí
movido por la inquebrantable curiosidad de los jóvenes, que os
hace superar cualquier obstáculo que se os presente en vuestro
camino hacia el saber. ¡No perdáis ese ímpetu ahora,
que el paso de los años se encargará de hacerlo por vos!
Como ya sabréis, ya que espero que no hayáis ido a parar
aquí por casualidad, en este piso de la Torre almacenamos los manuscritos
y tratados que relatan y observan la Magna Historia de la Urbe de Guttburgo.
¡Ah!, ¿con que os interesa el aspecto religioso de la Ciudad? Habéis hecho bien acudiendo hasta aquí, pues en este piso guardamos todo aquello relacionado con el Culto al Pagellus, nuestro Amado y nunca suficientemente Alabado Protector, así como el de otros cultos menores. Pasearos a gusto, visitante, y observad las maravillas que aquí guardamos. Ved las ediciones manuscritas e iluminadas durante años del Libro del Pagellus, sobre las que trabajaron docenas de monjes, y que todo Guardián del Pagellus debe memorizar en su período de adiestramiento. Pero también buscad las informaciones sobre los dioses del Viejo Mundo: Sigmar, Myrmidia, Shallya, Ulric y otros muchos. Y como veo cierto destello de inquietud en vuestros ojos, permitidme recomendaros el estante 13.a, que habla de los misteriosos dioses élficos, y los infames poderes oscuros. ¡Guardaos bien, pues el camino al conocimiento es traicionero para el incauto!
Hum… así que sois de espíritu libre, y no os interesan los pesados volúmenes y los densos apéndices sobre oscuros y turbios asuntos que pueblan los pisos superiores. Una vez entréis aquí, olvidaos de la pluma y el birrete, el tintero y los anteojos. Aquí la historia vibra y se sacude, a veces perezosa, a veces vibrante y cantarina. ¿Veis aquella gran librería? Guardamos allí las obras de nuestro primer Gran Trovador, Thaliontil de la Voz Fina. Y más allá veréis extractos de los poemas y cantares que alguna vez se han cantado en las Tabernas de la ciudad. Oh, aunque no lo parezca, disponemos de un gran número de servidores y aprendices que se dedican a visitar los lugares de conocimiento público y tomar notas de cuanto se habla. Encontraréis, por tanto, relatos y poemas de guerras lejanas que el hombre ha olvidado, gestas y hazañas que os removerán el corazón y el entendimiento, historias de traición, amor y esperanza, y, por supuesto, aquellas obras que tuvieron relevancia en los importantísimos Certámenes de Relatos del Orco Desdentado, donde acuden cada año, como sabréis, trovadores, juglares y copistas de todas partes del viejo mundo y más allá. Buscad y contemplad, pero ante todo, caballero, os pediré que disfrutéis.
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